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jueves, 13 de noviembre de 2008

Drogas de cada día



Llevo todo el día escuchando esta canción sin cansarme, una y otra vez, volviéndome loca. Mi mente, cuando percibe sus sonidos, desconecta, pide a mis ojos que se cierren y que baile al son de los soldados en plena batalla, como una ninfa que les presta el erotismo pre-mortem y les hace el amor cuando ya no queda nada más que hacer. Muevo las caderas al compás de la batería, no quiero abrir mis ojos y mis brazos me entrelazan, y canto para mis adentros. La música es la mejor droga. No necesito más. Se me va la cabeza. Me encanta. Quiero más...

Pero lo acompaño de bailes, lágrimas, risas, cigarrillos sin terminar, alcoholismo tenue y los pelos de punta. Y cuando está conmigo mientras camino, sólo puedo dejar que la brisa baile para mí. En ese momento, ella es mi droga.

Miro arriba, al cielo, se siente como yo. Sigue haciendo frío. Me gusta.

Quiero más y más...

1 comentario:

  1. Yo estoy perdiendo esas drogas, y quiero recuperarlas, gracias por ayudarme.

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