Se ha producido un error en este gadget.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Full moon on the water



En días como los de hoy, sólo pienso en la Luna. Pero las nubes y la lluvia no me dejan verte. Y ellas saben que tú eres mi única salida para escapar de los monstruos del día a día.

En días como los de hoy, el frío congela mi piel y me gusta. Hace que sienta que no tengo miembros a los que mandar mensajes, que mi cuerpo no responde a mi mente y nada puede hacerme daño. Miro al cielo que las nubes ocultan y ellas derraman sobre mí gotas de rocío, escarcha para mi piel.

En días como los de hoy, la pesadez del alma me mata y tú no estás. Sé que gritas mi nombre entre las nubes, pero yo sigo cegada por el frío y la lluvia. Frío, frío, frío, hielo en mis venas. No corre sangre por ellas hoy. Hoy no soy de sangre caliente.

En días como los de hoy, sé que cuando las pálidas nubes no te permiten brillar, cubrir todo mi cuerpo de tu espíritu de plata, corres hacia el océano, hacia la mar que me vio nacer. Y ella te devora. Y sé que la Felicidad está allí en ese momento, en ese instante de la Eternidad.

En días como los de hoy mis alas no vuelan, están doloridas, hoy no puedo correr tras de ti con la mejor de mis sonrisas y desprender contigo el perfume de la Libertad. Hoy el tiempo me achaca el alma, la melancolía cubre mi ser. No sé si será tristeza, pero me cuesta mover unos escasos milímetros la comisura de mis labios para sonreir.

Mañana ven a por mi, Luna. No puedo prometerte que harás que despierte de las pesadillas que me obligan a tener los monstruos del otro lado. Pero sé que volveré a drograrme de la calidad de tu luz, y del frío de tu Noche.

El Invierno, la Noche y Tú sois mis almas. No me abandoneis. Ahora no...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El camino del corazón



He viajado a la India sin coste alguno ni cansancio en los pies. He inundado con mi perfume europeo las tierras del Nepal, oh, maravilloso Katmandú. Me he convertido en Kumari para una eternidad de un instante del tiempo. He visto a Shivá y he seguido el camino de los brahmines. El viaje místico de la lectura me ha incitado a soñar más de lo que ya soñaba. A aspirar a más de lo que ya aspiraba, a pensar que la vida es Sueño, y los sueños sueños son. ¿Pero qué es sueño y donde queda la franja que separa a éste del mundo de los dioses de tres ojos, cuatro brazos y piel de ceniza?

En ensoñaciones he intentado no pensar, me he esforzado por no rozar la magia de la Nada y la eterna Perefección en el subconsciente más realista de todos los tiempos. Pero, al final del trayecto he acabado pisando las playas de Bali. En la soledad más absoluta y perfectamente conocida por los mortales más mortíferos y he ahí, la redundancia, no he encontrado Paz. Miro al horizonte de la isla más bella de Indonesia, veo que la franja que separa al cielo del mar es solo una ilusión. En realidad se fusionan y conviven en perfecta armonía, dos almas distintas que no pueden vivir la una sin la otra. Me canso de mirar al Infinito más divino que jamás haya imaginado ver. Me levanto y me adentro en las pequeñas selvas balinesas. No sé qué busco, no sé que encontraré. Pero mi corazón es el que me guia y mi alma es la que da pasos agigantados a un destino incierto, a la vez que emocionante hasta el extremo. ¿A dónde me llevas Fuerza de Todas mis Almas? Llego a otro límite de costa, a otra linda playa de arena blanquecina y dulces aguas turquesa, que se tiñen de un rojo sangre debido al Sol, que cansado de presidir el Día le da paso a la Luna para que reine la Noche. Luna, astro que siempre me persigue y sigo en un círculo vicioso sin fin.

Sin embargo, en esta ocasión, no estoy sola. Una silueta negra se halla sentada en la orilla dejando que la marea roce sus pies. Un impulso hace los míos anden y mi razón se quede en el sitio. El impulso ahora me hace correr y caer de lleno en la arena de destellos de diamante y poder verte la cara. Ahora sí veo a Shivá en el momento en que el Sol y la Luna se vuelven a encontrar, y todo me hace Vivir, Morir y Renacer.

No me importa pasar por todas las estaciones del Alma. Yo sólo sigo el camino del corazón...

domingo, 16 de noviembre de 2008

La bohéme



Lo bohemio. Nace desde mis adentros un pequeño Rimbaud con ansias de crear, de vivir, de soñar y de volar.

Volar hacia el Paris de finales del siglo XIX donde el arte tenía sentido y era valorado. Donde la vida tenía razón de ser como símbolo de lo dionisiaco, del placer y de la embriaguez. Lo bohemio que llevamos dentro ya no florece. Sólo quedan aquellos momentos solitarios pensando en tus sueños, haciéndolos realidad en tí. Cogiendo tus ilusiones y dándoles forma. Nadie te molesta, solo eres tú y tus sentimientos a flor de piel. Y, en ese instante, eres tan vulnerable, eres tan tú, estás tan conectada al Universo que piensas que eres Dios.

Y te das cuenta de que la bohemia queda en la Nada, donde el Universo existe y converge con la Perfección.



Rubén Darío: "Mar y Tierra, Fuego y Viento, divinos monstruos. ¡Posiblemente! Divinos porque son Eternidades".

Max Estrella: "Eterna la Nada".

(Luces de Bohemia - Valle Inclán)

¿Qué pequeña alma bohemia no ha viajado a la Eternidad de la Nada, donde todo tiene sentido y todo significa Nada? Quiero llegar al Universo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Drogas de cada día



Llevo todo el día escuchando esta canción sin cansarme, una y otra vez, volviéndome loca. Mi mente, cuando percibe sus sonidos, desconecta, pide a mis ojos que se cierren y que baile al son de los soldados en plena batalla, como una ninfa que les presta el erotismo pre-mortem y les hace el amor cuando ya no queda nada más que hacer. Muevo las caderas al compás de la batería, no quiero abrir mis ojos y mis brazos me entrelazan, y canto para mis adentros. La música es la mejor droga. No necesito más. Se me va la cabeza. Me encanta. Quiero más...

Pero lo acompaño de bailes, lágrimas, risas, cigarrillos sin terminar, alcoholismo tenue y los pelos de punta. Y cuando está conmigo mientras camino, sólo puedo dejar que la brisa baile para mí. En ese momento, ella es mi droga.

Miro arriba, al cielo, se siente como yo. Sigue haciendo frío. Me gusta.

Quiero más y más...

martes, 11 de noviembre de 2008

Sin tregua




Shhh, cierra las puertas y apaga la luz, sabes que los demonios volverán para quedarse. ¿No sientes el ruido? Los ángeles no tocarán las puertas del destino esta noche. Fuera hace sol, pero aquí dentro la nieve cae con fuerza, ¿no lo ves? Los vientos de Thor soplan fríos y te cubren de escarcha el corazón.

Los demonios no dan tregua, no dan cuartel, no piden cuartel. Llevan consigo un acero brillante y portan noticias que deben llegar a todos los destinos. Ellos eligen el camino por donde nadie más va. Hasta que te cruzas con ellos. El Diablo se burla de tus pasos, la risa estridente de la Bestia te desgarra el alma. La nieve que te cubre detiene tus pasos lentos y perezosos. Coge la mano del demonio que te aleje de la realidad.

Cierra la puerta, no abras las ventanas, déjame el aire suficiente para subsistir a la espera. Tápate los oídos, ¿no sientes el ruido de fuera? La luz se ha apagado, me acurruco en un rincón de este zulo de sueños, escondo la cabeza y recuerdo músicas celestiales y caricias angelicales. Me siento en el Cielo, mientras fuera los demonios caminan con los demás. Sin cuartel, sin tregua, sin salida, siguiendo el rumbo de las falsas realidades.



Escondida en mí escucho el rock que desgarra mi piel, acaricia mis senos hasta hacerles brotar sangre, coge mi corazón, lo aprieta y explota en emociones indescifrables. Porque los instrumentos lloran en esta canción, porque siento que me uno a ellos, somos UNO. El rock explica mis sentimientos, mis emociones y mis actos. Te da los por qués. El rock se ha hecho para dar respuesta a los sentimientos y al sufrimiento que no puede desahogarse como los demás.

Y no sé, no sé, no sé... sólo puedo esperar en mi rincón, con la puerta cerrada, las luces apagadas, las persianas bajadas hasta que tú toques a mi puerta.

Mientras tanto "no quarter".

Algunas cosas sólo pasan en las películas. Encerrada en el zulo de las ilusiones.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Seguiré respirando



Mientras el silencio se aleja, abro los ojos a los rayos del Sol que se filtran por la persiana de mi ventana. Otro día acaba de empezar. Me levanto con pereza de la cama, hace frío al quitarme las mantas que me cubren del hedor que queda del frío de una larga noche de media luna. Estiro los brazos, bostezo y me dispongo a darme una ducha.

Me miro al espejo, como siempre mi cara es otra recién levantada pero sonrío a la imagen que se refleja en el espejo. Tras la ducha, desayuno, veo las noticias y recojo las cosas para salir a la calle. Otro día más, pero el aire es diferente.

Como si hubiese colonizado otro planeta, levanto la barbilla, cierro los ojos y aspiro el aire. El viento azota mi pelo con fuerza y la brisa permanente me hace cosquillas bajo las orejas. Es inevitable que se dibuje una íntima sonrisa en los labios.

Mientras miro a los de mi alrededor, miro al mundo que sigue girando sin esperar a nadie y las caras de sueño de todas las mañanas denotan que todo sigue igual. Para mí no es igual. Cuando me acechan los demonios del aburrimiento, el abatimiento y la fatiga, respiro fuerte y se van. Siento que el aire me llena los pulmones. Quiero ver cosas nuevas, quiero volver a rozar la felicidad con los dedos, sólo acariciarla, un poquito, sin que se dé cuenta pero yo sí, con un sentimiento reconfortante que inunda mi mundo interior.

A la vez que todo se mueve de forma mecánica, siguiendo el transcurso de todos los días, lo único que puedo hacer es seguir respirando. Quiero cambiar el mundo para convertirlo en el mío. pero lo único que por ahora puedo hacer es seguir viviendo, respirando. Llenar los pulmones de aire fresco, nuevo y hermoso.

Ando inmersa en mis pensamientos y en seguir cogiendo el aire que ahora se me ofrece cuando caigo en que alguien me mira. Tú me miras y otra bocanada de aire fresco me hace divisar a lo lejos los campos de fresas alejados de todos menos de tí y de mí.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un día en la vida, dicen



Rompe el dique, destruye el silencio de mis deseos, alimenta al lobo que llevo dentro, está hambriento, necesita comer, devorar y saciarse.

Leí las noticias, chico y no sabes lo que ha pasado. Un chaval que era conocido por todos fue atropellado. Lo admiraba mucha gente.

Leí las noticias esta mañana, chica. Los sueños sueños son, la vida vida es, las ilusiones acaban por romperse en un éxtasis de emociones sin fin. Las ilusiones crean una realidad que sólo los campos de fresas saben para siempre.

¿Dónde está el campo de fresas que nunca madura?
Allí, lejos, lejos, en el espacio exterior donde nadie pueda encontrarlo. Nadie ha podido comer una fresa de allí. Quien la coma conocerá las respuestas y llegará a LA VERDAD.

Necesito un blues que llene el vaso de vino que acaba de quedarse vacio. No es hora de decir adiós.


Un día en la vida...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sigue lloviendo todo el tiempo



Sabias palabras de Billie Holliday, a la cual rindo culto en días como hoy, cuando el cielo decide llorar sin parar sin previo aviso ni sentido alguno. Quizá los gases atmosféricos estén tristes y necesitan tomar aire y derramar todo el daño que llevan acuestas.
Es raro que llueva tanto en la ciudad del Sol, sin parar, hora tras hora, segundo tras segundo. Una llovizna digna de los más melancólicos, sin daño, sin ira desatada en rayos y truenos. Es sólo llorar lentamente sin parar hasta no dejar ni una gota más.

Entiendo al cielo en estos momentos y me uno a él. Mi sadomasoquismo me incita a sentir morriña con él, a mirar a la nada y echar la imaginación a volar. Me asomo a la ventana cuando tú más lloras, enciendo un cigarrillo y doy un trago a un vino barato que me ayuda a llegar a la embriaguez. Entonces, en cuanto estoy a punto de llegar al punto fuerte de mis ilusiones, cuando llego al orgasmo de mis pensamientos una gota cae sobre mis dedos despertándome del lejano sueño de ser libre y poder respirar.

No dejes de llover hoy, tampoco mañana. La lluvia es quien me acompaña las extrañas noches de principios de noviembre.

Embriagada, sonriendo al placer que me da mi soledad. Toco el cielo con el filo de mis dedos. Está húmedo.

Sigue lloviendo.