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viernes, 20 de febrero de 2009

Mujeres



Resulta que las mujeres somos una incógnita. ¡Vaya! ¡Qué sorpresa! Lo cierto es que la biología nos hizo únicas, incomprensibles a nuestro propio sexo. Mordemos en el mismo instante en el que queremos ser abrazadas, lloramos para que acudan a nosotros, no para que nos dejen solas para calmar nuestras penas.

Resulta que no se entiende a la mujer. Simplemente es un pequeño capullo en un árbol esperando a nacer como mariposa. Pero no es nada fácil. Hay que derramar muchas lágrimas, mucho sudor, para que el ser que amamos nos entienda aunque sea una décima parte. Y sólo así, nos sentimos satisfechas. Mientras nosotras hemos de entenderlos por completo. Porque somos su apoyo, su guía, mientras nosotras solas intentamos encontrar nuestro propio camino al vacío o al Paraíso.



Resulta que somos el sexo débil. ¿Por qué? Somos capaces de aguantar los dolores más horribles que nos ha brindado la naturaleza (he ahí el parto). Somos el motivo de la vida, en nuestro ser se halla la evolución, se halla la muerte, un nuevo despertar. ¿Débil? ¿Débiles porque mostramos nuestros sentimientos, lloramos, somos emotivas, gritamos, bailamos al son de la brisa del viento, reimos, cantamos, aullamos como lobas, atacamos como zorras, retamos al ser más destructivo, odiamos, amamos? No, los débiles son los hombres, no exteriorizan sus sentimientos y acaban muriendo por dentro. La mujer es capaz de superar, de afrontar las situaciones convenciéndose a sí misma de que ha sido tonta, que los buenos tiempos vendrán, que él no la merecía, que debería haberse comportado de otra forma, que no le ha querido lo suficiente... Aunque suene a escusa, aunque parezca que somos las perdedoras, somos nuestro único portavoz, el mero defensor de nuestro espíritu. Y así, a base de tropezar y levantarse nos hicimos fuertes. Y poco a poco sabremos afrontar los miedos. Todos los miedos.

Recomiendo la película libanesa Caramel: ahí se demuestra que una mujer es fuerte para afrontar todas las situaciones posibles: el desamor, el amor fraternal, el matrimonio, la vejez...

Os dejo el vídeo (la canción es preciosa):



Parte de la letra traducida al inglés:

Car Traffic & high heels clacking sounds
Women singing "caramel" while waiting
Fixing their make-up: eye shadows, lipsticks

Here's the gift of ur lover
Coming on the wings of a bird
Sending u a breeze of air to save u from the traffic
A breeze that will make u fly over all the roads to go meet him
Car traffic & high heels clacking sounds...


lunes, 16 de febrero de 2009

Bajo llave



Bum, bum, bum, bum, bum...

En contadas ocasiones el corazón late a mil por hora, la respiración se acelera, las mariposas en el estómago han despertado y no dejan de revolotear haciéndote cosquillas en el vientre, te sudan las manos, segregas saliva, tus hormonas se disparan, el olor corporal se transforma en deseo animal, tiemblas, tus pezones se endurecen, tus poros se abren, el vello se eriza. Tu cerebro produce chutes de endorfina que te embriagan de placer por todo el cuerpo. Un proceso químico único, especial y deseado. Pero el ser humano es capaz de esconder hasta el más temible de los deseos.

Existe un ser odiado por Dionisio, un ente que no permite su entera manifestación y que hace mantener al Dios de los instintos bajo llave. Con deseo, sin raciocinio, sin pensarlo, actúas. La filosofía de Baco queda exenta cuando el Gran Mentiroso anda cerca. Si hasta un Dios puede temerle, el ser humano no tiene nada que hacer. Está acabado. No obstante, el Traidor no es una divinidad y de vez en cuando necesita descansar y tomar fuerzas. Es ahí, cuando aparece la esencia, cuando florece lo inexplicable. Pero ya es tarde, sólo puede manifestarse en lágrimas, odio, frustración, desprecio, penas y desventuras de un corazón desvalido que no ha podido latir en el momento oportuno. El Señor Impostor miente a Baco, le dice que no es momento de salir o le destruirán. Baco teme, obedece, depende del Rastrero. Entonces es cuando se esconde en el rincón más oscuro de los Cielos, espera, aguarda a que Don Falsedad le permita respirar.

"Ya puedes salir, ya no te harán daño". Dionisio abre la puerta de los Infiernos para asomarse al esperado Paraíso de la vida externa... No hay nadie, nadie le espera ya.

"Me has mentido, ya no está"
"No te he mentido, sólo intenté que no te dañaran. Estás a salvo"

Baco asiente, baja la cabeza, pasa su mano hastiada por sus hermosos rizos de la cabellera, desgarrándolos con sus dedos arrugados que se aferran al vacío. Resbala por las paredes del Engaño y grita en silencio.

Y ahí es cuando sientes el pinchazo, el nudo en la garganta, blasfemas, lloras de rabia, aúllas de dolor, niegas la desesperanza, odias al amor.

Y es en ese preciso instante cuando vuelves a escuchar:

Bum, bum, bum, bum, bum...

lunes, 9 de febrero de 2009

No va sobre el amor



Esta canción está dedicada a todos los hipócritas que se están gastando una buena pasta estos días para el GRAN día de San Valentín (otro motivo yanki para gastar como gilipollas). Ojo... yo he sido una de las víctimas y seguramente volveré a comprar estupideces para "ese día tan especial".

Mientras tanto me quedo con los pequeños detalles y con las bonitas y fugaces sensaciones de un sentimiento que aún no tiene descripción.

"I miss that stupid ache"

sábado, 7 de febrero de 2009

Orgasmo



Lo grandioso de la música es que, al hacerlo con ella, siempre llegas. La música es capaz de dejarte siempre satisfecha.


Siempre está en cada momento puntual para ti. Nunca te falla. Te hace el amor y nunca te deja. Sigue contigo en cuerpo y alma.

Y la sientes...

Tiempo



Es increiblemente triste pensar en el tiempo. Saber que no puedes ser capaz de controlarlo te hace el más indefenso de los seres, sobre todo en instantes donde el señor Cronos es tu enemigo. Aunque, a veces, también sea tu aliado.

Seguro que os habéis sentido como yo millones de veces, aunque muchos no sepan apreciar las pequeñas cosas que de verdad importan, los pequeños instantes que nunca se olvidan. El tiempo nunca corre a nuestro favor, pero siempre puede pararse en el instante que más deseas.

Magia. Sientes la magia. Recorre el espacio que discurre en el más largo de los frames y los sentidos se agudizan el doble, o el triple, o mucho más. El tiempo no existe, todo se detiene y sólo te mueves tú y lo que deseas que haya a tu alrededor. Agitas los dedos al son de la música que tus oídos quieren escuchar, tu corazón sale disparado a otra dimensión, tu mente es capaz de flotar sola y tu piel es más sensible que en su estado normal. ¿Por qué? No se sabe, ni la ciencia lo sabe... Dejas atrás tu perspectiva empírica para trasladarte al mundo de Dionisio. Y entonces... comienza el espectáculo que tu memoria recordará para siempre.

Pero, a pesar de que te sientas el rey, el Todopoderoso del tiempo y el espacio que es capaz de detener y potenciar todos los sentidos, el tiempo simplemente ha sido agradecido contigo y te ha obsequiado con uno de esos momentos que se esperan con más ahínco. Mientras tanto, él irá a su bola, mientras tú le persigues para que te regale uno más de esos instantes efímeros, que te dé un poquito de su poder para dominar el mundo.

Es una verdadera pena que los mejores momentos no duren para siempre. Por mucho que se deseen, por mucho que sueñes, no volverán. Sin embargo, sé paciente, quedan aún muchos otros por aparecer. Mientras tanto, sigue persiguiendo al tiempo sin descanso. No le odies. Ámalo.



Ha sido la peli de Benjamin Button...

Tazón de cereales, Earl, leer, dormir, soñar...

jueves, 5 de febrero de 2009

Si quieres causar expectación... ¡ponte el pelo lila!

Hoy entrada atípica porque yo lo valgo XD



Señoras y señores, después de tanto tiempo detrás de ello... por fin, por fin, ¡POR FIN TENGO EL PELO VIOLETA :DDDDD! (véase fotos más abajo). Como cualquier mujer coqueta que se precie, cada vez que se va a la peluquería se teme que le hagan un estropicio padre en el pelopo, pero no, ¡ha quedo super chachi piruli de la muerte! No puedo estar más contenta por el resultado y el precio era muy rebajado porque fue en una escuela de peluquería :D.

Jiji, ahora todo el mundo me ve rara o me llaman Remo (de "remolacha", cortesía del señor Sano Ano), o me dicen que soy una lila o lela XD (con la excusa de que se han equivocado de palabra :/). Pero bueno, yo ando requetefelizota con mi pelo violáceo. Ya no tendré demasiadas complicaciones para combinar la ropa y haré cosas chachis con mi pelo. ¡Mis coletas pareceran más cucas!

En fin, a lo que iba. Ayer en la peluquería primero la lié parada para elegir el color que quería y que el peluquero y su profesora entiendiesen lo que me quería hacer. Muy majos ellos me buscaron la solución y me aseguraron que me iba a quedar chachi pistachín. Cuando empezaron a tintarme eso era una especie de pasta rosa chicle en mi pelo, todos los peluqueros se acercaban por lo inusual de mi color xD. Fui la expectación de todos ellos durante toda la tarde... hasta una de ellas me quería llevar a su casa porque también le encanta el lila.

Tras secarse el tinte y empezar a peinarme fue la monda, todo el mundo miraba mi pelo brillante y... ¡LILA! XD. Tanto, que me dijeron que parecía lila natural... aunque tanto como natural... no se conoce aún a nadie que haya nacido con ese color de pelo (ojalá mu hijita salga así, qué mona :P). Al acabar el resultado fue: "pareces una de las muñecas chinas manga", dijo el peluquero y yo... más feliz que una perdiz :). Mi pelo inusual, mi ropa inusual, mis comentarios inusuales... voy a abrir una tienda que se llama "Chachi Inusual" o algo así XD.

Bueno, aquí os dejo con la obra maestra. Siento mis ojos vidriosos, pero es que ayer había en los 100 montaditos jarras de cerveza a 1 euro XD.

Y perdonen ustedes por esta entrada tan egocéntrica, narcisista y, por supuesto, violetamente chachi ^^.

Ja ne terrícolas!









domingo, 1 de febrero de 2009

Coge el último tren


(esta canción se la dedico a mi madre que sé que le encanta, por si alguna vez lee esto ^)

Las mujeres tenemos un gran defecto: nos pierde la emotividad. Eso, más que nadie, lo sabe Lizzy. Elizabeth es originaria del condado de Candem, donde los trenes pasan muy de vez en cuando y las oportunidades son mucho más escasas que en otros lugares del mundo. Trabajaba como camarera en el restaurante de la estación de tren. Los días eran largos y austeros, la monotonía la mataba por dentro y las ansias por conocer algo nuevo no la dejaban dormir. Las propinas, además, no eran del todo buenas y odiaba que los pasajeros sin destino alguno le magrearan ante las narices de un jefe sin escrúpulos. Pero necesitaba el dinero para escapar del infierno.

Un día, que no parecía especial: un Sol que amartillaba al más fríolero de los corazones y la sequedad típica de los días sin horas, acabó siendo el más especial para Lizzy. Cerca de la hora del almuerzo un hombre con traje de ferroviario entró en el restaurante. Se sentó al lado de la ventana y llamó a Lizzy con un gesto simple, pero alentador. La camarera se acercó, él pidió un mísero café solo sin azúcar. Lizzy se lo trajo, él le dijo que le apetecía charlar con alguien y que no tenía conocidos por aquí. Lizzy, incrédula por la mirada penetrante y sensual de aquel hombre, aceptó charlar con él mientras le pedía a su jefe unos escasos minutos de libertad.

Hablaron de la vida, del amor, del sexo, del odio, la tragedia y la pasión. Para Lizzy era la primera vez que el tiempo se pasaba tan rápido y la única que se sentía a gusto tras las desgracias que pasó de niña. Por un momento, dudó abrir su corazón a aquel hombre del cual no sabía ni su nombre, pero... la complicidad que sentía le dio el empujón que necesitaba para mostrarse tal y como era, para ser niña y decir la verdad, para afrontar y discutir sus sueños e ilusiones con algo más que su almohada.

- "Quiero salir de aquí. Mi mayor deseo es descubrir cosas nuevas, alejarme de esta vida aburrida, reír como los actores o actrices que veo en las películas que alquilo todas las tardes de los aburridos domingos. ¿Cómo será España? ¿Francia? ¿Incluso Nueva York? Tú tienes la suerte de ser ferroviario y poder verlo todo sin apenas desearlo".

El hombre la miró sorprendido por la sinceridad de la muchacha. Dio los últimos sorbos al café y le acarició la mejilla. Ella se sobresaltó: "tengo que volver al trabajo".

Él no dijo nada, ella volvió sonrojada a servir cafés a los demás clientes.



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No paró de pensar en el ferroviario en todo el día.


Cuando volvió a casa, tras un seto y apollado en un árbol mal cortado, estaba un hombre de 29 años, alto, de buena constitución, que cerraba los ojos a la brisa de la noche de verano. Lizzy se fijó en su nariz aguileña y sus labios agrietados por la sed. Era el ferroviario.

Le dijo que estuvo esperándola más de 5 horas, que estaba muerto de sed. Ella le dejó entrar en su casa vieja y pequeña para ofrecerle un trago... Él bebió, él la agarró por el brazo, la abrazó, la besó y le hizo el amor...

Al día siguiente, Lizzy era otra. Al lado de la mesita de noche había una nota escrita como un telegrama que anunciaba:


COGE EL ÚLTIMO TREN. VIVE.



No volvió a verle. Lloró los primeros meses por él. Para una mujer un sólo instante es único y especial y es recordado para toda la vida. Sin embargo, a veces, esos instantes, aunque no vuelvan, nos hacen aprender. Lizzy necesitaba el apoyo del ferroviario para escapar de su vida. Ahora vive en Seattle y es agente comercial.

Sigue echando de menos a aquél que le salvó de la monotonía, del que le dio ánimos para seguir adelante. Pero... no le odia. Tiene mucho que agradecerle.




Carpe diem