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lunes, 8 de noviembre de 2010

Aquí huele mal, ¿no?

Excrementos, ¿con solo verlo escrito huele mal eh? Es lo que pasa cuando se abren demasiado los ojos y miras al frente. No hay horizonte, no puedes girar a la izquierda o la derecha, es imposible dar un paso atrás.

Luego está la otra parte, la más sencilla. Huele a flores rosas y a aire fresco. Solo puedes tocarla con el alma liberada y los ojos cerrados.

Campos de fresas para siempre.

Esta chorrada ha sido soltada sin excusa pues prometí escribir más y no lo estoy haciendo. Pero las ideas vienen a mi mente como fugaces haces de luz, flashes de energía y cargas de electrones. Tengo una libreta de notas llena de estupideces que se me ocurren en el tren, en la calle, en casa, en la cama, en los sueños y en la inconsciencia.

Todo esto no quita a que tenga un miedo inevitable a que todo eso que he sentido no sea capaz de expresarlo en palabras.

Pero lo seguiré intentando hasta que todo deje de oler mal.

Por ahora puedo mirar a la izquierda. Algo es algo.

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