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lunes, 22 de noviembre de 2010

Antes del amanecer


Brindo por una soledad compartida, una congelación en el tiempo donde la temperatura sea una mezcla entre la tuya y la mía. Palabras que lo dicen todo y no dicen absolutamente nada, miradas que disparan cargas macrocósmicas de pasión, manos sudorosas a causa de la agitación y la detención de Cronos. Somos tú y tú y yo y yo y tú y yo y yo y tú, básicamente somos nosotros como individuo, somos algo más que carne, hueso, sangre y neuronas, más que agua y partículas complejas, más que un trozo de carne que se excita al roce.

Es imposible describirlo, supongo que es como lo que sienten los pájaros al volar. El aire les golpea como vítores de libertad. Por eso cantan y se sienten felices.
Aunque todo el mundo nos vea como paseamos a las orillas del Danubio por las calles de Viena, cómo disfrutamos de un café caliente junto a los jardines del castillo de Schönbrunn, alzamos la vista al techo inalcanzable de la catedral y rebuscamos discos antiguos en una de esas tiendas que huelen a recuerdos en las capas de los vinilos.

Caminas a ras de una nube rosa, de estas de caramelo. Pero prefieres sus labios a romper la esencia que os eleva hacia arriba, hacia el átomo primigenio.

Y aunque el tiempo no corra para vosotros, la Tierra sigue girando sin remedio y la luz del Sol emerge del este, atravesando los vastos valles vieneses hasta destrozar los ojos, rasgando vuestras almas para por fin separaros.

Y aunque creais haber llegado a la perfección aún quedan cosas por decir. Cuando el tren ha partdio y el avión despegado sois uno más y uno menos. Pues habéis conocido la felicidad durante una eternidad para ser arrebatada hasta que alcancéis el día de vuestra muerte.

A no ser que el destino sea benévolo y pueda juntar a dos almas sin rumbo. En perfecta soledad.

"Si de verdad existe alguna clase de Dios no debe de estar en nosotros, ni en ti, ni en mí. Pero quizá en un pequeño hueco entre nosotros.
Si existe alguna magia en este mundo debe estar en el intento de comprender a alguien al compartir algo... Lo sé, es casi imposible lograrlo pero, ¿qué importa eso? En el intento debe de estar la respuesta"


Celine (Julie Delpy) - Antes del amanecer (Richard Linklater, 1995)

domingo, 14 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim contra el mundo


"¡Somos los Sex Bomb-omb y hemos venido a darlo todo! One, two, three, four...!". Entonces explota la batería de Kim, la gravedad se altera con las ondas sonoras que provienen del bajo de Scott y el escenario vibra con la voz de Stephen Stills.

Con estos ritmos de fondo tenemos la historia de Scott Pilgrim, un chico de Toronto bastante alelado que se cuelga por la nueva chica del barrio, Ramona. Por esta norteamericana misteriosa de continuos cambios de peinado, Scott tendrá que luchar contra sus 7 ex novios malvados para conseguir su amor. Hasta aquí diréis... "pues vaya, ¡otra comedia típica de adolescentes!" Pero, os equivocáis, Scott Pilgrim contra el mundo (Edgar Wright, 2010) es mucho más que risa fácil y una excusa para comer palomitas.

La película sobresale por sus continuos guiños al manga japonés, a los cómics de superhéroes y a los videojuegos 2D. Su desarrollo técnico y visual es muy notable y se merece un reconocimiento por la fotografía, que palpa la representada en el cómic de Bryan Lee O'Malley. Pero detrás de todo esto se encuentra una historia de dos animales heridos (Scott y Ramona) que intentan luchar no sólo para poder estar juntos sino para reconocerse a sí mismos y salir del agujero. La profundidad de estos sentimientos queda implícita en cada palabra o movimiento del desastre de Scott y en la indiferencia y frialdad de la versátil Ramona.

La historia de Scott no sería lo mismo sin esos 7 ex novios malvados de Ramona que son la créme de la créme por la originalidad y caracterización de sus personalidades. Aunque, como pasa siempre, en el cómic se ha profundizado más en ellos y en el propio pasado de la protagonista femenina.

Y no hay que olvidar los personajes secundarios que apoyan o martirizan a Scott (como Julie o Envy) que cierran a la perfección esa atmósfera subespacial donde todo es posible si se cree en uno mismo. Yo me quedo con Wallace, el compañero de piso gay de Scott. Kieran Culkin ha logrado a la perfección representar la personalidad única de su homónimo en el cómic y pone la guinda de humor a todas sus escenas. Respecto a Michael Cera creo que este papel le venía al dedillo aunque Mary Elizabeth Winstead ha representado a una Ramona demasiado seca sin apenas evolución cuando en el cómic es de las que sufren un enorme arco emocional que nos ayuda a entender su postura.










Para terminar, decir que la película parece pasar a gran velocidad sin apenas darte tiempo a reconocer a cada uno de los personajes y enmarcarlos en la historia. Reconozco que para disfrutar bien de esta película hay que llevar, de ante mano, un amplio background que solo la lectura del cómic te puede dar. Así que, desde aquí, os animo a leer a Bryan Lee O'Malley y no perderos Scott Pilgrim contra el mundo. Os aseguro que es imposible aburrirse con ella.

Lo peor: Da la impresión de que Knives Chau parece más protagonista femenina que Ramona Flowers

Lo mejor: Compaginar tantos lenguajes como el del comic, el audiovisual y el de videojuegos en un solo producto, casi sin percibirlos, a la perfección.




lunes, 8 de noviembre de 2010

Aquí huele mal, ¿no?

Excrementos, ¿con solo verlo escrito huele mal eh? Es lo que pasa cuando se abren demasiado los ojos y miras al frente. No hay horizonte, no puedes girar a la izquierda o la derecha, es imposible dar un paso atrás.

Luego está la otra parte, la más sencilla. Huele a flores rosas y a aire fresco. Solo puedes tocarla con el alma liberada y los ojos cerrados.

Campos de fresas para siempre.

Esta chorrada ha sido soltada sin excusa pues prometí escribir más y no lo estoy haciendo. Pero las ideas vienen a mi mente como fugaces haces de luz, flashes de energía y cargas de electrones. Tengo una libreta de notas llena de estupideces que se me ocurren en el tren, en la calle, en casa, en la cama, en los sueños y en la inconsciencia.

Todo esto no quita a que tenga un miedo inevitable a que todo eso que he sentido no sea capaz de expresarlo en palabras.

Pero lo seguiré intentando hasta que todo deje de oler mal.

Por ahora puedo mirar a la izquierda. Algo es algo.