Se ha producido un error en este gadget.

jueves, 13 de octubre de 2011

Escribí esto el otro día, entre las 14:00 y las 15:00 de la tarde un día de trabajo cualquiera...

La vida no podría existir sin espías a su alrededor. Es como una fuerza abrasadora, como corruptos políticos que luchan para que no sepas la verdad.
Ahora entiendes por qué hay días en los que no tienes fuerzas ni para sonreír. Ahora comprendes que el aire que respiras no es real.
Ahora sientes que no es la realidad que buscabas.
Pero antes de que abras la boca para decir una sola palabra, para abrazar a la persona de tu lado y comunicárselo al oído, estos espías se echan sobre ti y te ahogan, te arañan, te muerden... hasta dejarte inconsciente.

- Buenos días, te pongo un café solo con leche con media tostada de atún, ¿no?
- Claro, Rosa. Como todos los días.



... Escuchaba Spies de Coldplay.

martes, 17 de mayo de 2011

¿Por qué?

¿Por qué? Es una de las preguntas más formuladas por todos los seres humanos. Digo humanos porque dudo mucho que el resto de seres vivos de este planeta apenas se hagan preguntas cuando ya saben la respuesta. No hace falta interrogarse. Si se tiene hambre pues se come, si se quiere dormir se duerme, si se quiere aparear pues uno encima del otro y a perpetuar la especie.

El ser humano es diferente. ¿Por qué no puedo comer grasas saturadas? ¿Por qué un abuso de azúcares es malo para la salud? ¿Por qué tengo que hacer este maldito trabajo si el cuerpo me pide dormir? ¿Por qué no puedo besarla sin que él se enfade? ¿Por qué no puedo decirle lo que siento sin que me tiemble la voz y parezca que vaya a desfallecer? ¿Por qué no puedo llorar cuando lo necesito?

Las contradicciones no es cuestión de vivir. El resto de seres viven pero no se cuestionan. Todo es culpa de la razón.

¿Por qué una cosa está bien y otra mal? ¿Quién fue el primero que lo estipuló así? ¿Quién hizo todas las reglas? Y aquí no entro en las religiones.

Cuestionamos a aquéllos pocos que prefieren hacer caso a su organismo y seguir los caminos que le dicta su instinto. No están locos. Saben que si matan a un ser como él no tendrá sentido. ¿Qué sentido tiene matar a un prójimo si no te lo vas a comer? Tampoco van a violar a nadie. Los animales no violan, si una hembra no quiere aparearse con un macho no habrá sexo, se irán a buscar a otra y punto. Hacer daño es solo algo que entra dentro de nuestra especie. No me refiero al daño físico, sino al psicológico.

¿Cómo te sientes cuando te confiesas y te rechazan? ¿Duele tragar cuando sientes un rechazo por parte de los tuyos? ¿Y cuando hablas y nadie te escucha? ¿Cuándo quieres agarrar el brazo de aquél a quien llamas y resbala?

¡Oh! Amigo… bienvenido al dolor y al sufrimiento que solo nosotros hemos conseguido desarrollar. Acabas de llegar al nivel de razonamiento. Más vale que huyas si no quieres morir de dolor.

Pero… ¿cómo te has sentido cuando has mirado las estrellas y estas te han confesado que somos un don? El 95% de nuestro tiempo lo pasamos lamentándonos, trabajando para un sistema que cada vez se hace más rico a nuestra costa, sufriendo, dejando de lado el sueño y la buena alimentación por poder pagar un techo y ese coche que tanto deseamos. Y estaremos así una media de 56 años.

Durante ese tiempo pocas veces habrás sentido latir tu corazón tan fuerte que parecías tenerlo en la mano, cerca de la oreja, oyéndolo palpitar cada vez más rápido. Pocas veces habrás abrazado la tranquilidad en una cama de sábanas blancas, sonriendo tímidamente antes de ver despertar a quien tienes a tu lado. Quizá un par de veces habrás rozado la felicidad al llegar al clímax haciendo el amor. El tiempo te habrá permitido, escasamente, pasear por la orilla del mar sintiendo la brisa recorriendo tus mejillas. Lamentablemente, sumando un par de horas habrás reido tanto que ni siquiera has sido consciente.

Y, con suerte, habrás mirado a alguien que te ha mirado a ti. Sin deciros nada más ya comprenderéis por qué estáis aquí. En el momento que os beséis habrá una verdadera razón por la que existir. Cuando entrelacéis vuestros brazos entonces seréis conscientes de que merece la pena seguir manteniendo la especie a la que pertenecéis. Cuando acaricies su pelo comprenderás el sentido de la belleza. Cuando hagáis el amor atravesaréis el Universo y os sentiréis parte de él.

Quien quiera que nos creara nos dio unos sentidos que dominan una razón llena de sistemas nerviosos que conectan el resto de seres vivos, es decir, el Cosmos al completo, con nuestra propia existencia.

Por desgracia, cada vez hay más seres humanos que se están quedando ciegos. No oyen el canto de los pájaros ni las olas de la mar. Tampoco huelen el perfume de la madre que les dio la vida. No saborean la fruta prohibida. No sienten nada cuando rozan la arena.

¿Y la razón? Querido ser humano: no existe razón sin sentidos. No existe razón sin felicidad y dolor.

Si no sientes no razonas.

Estamos condenados a desaparecer por no querer sentir, por obligarnos a acatar las órdenes de conductas sociales sin sentido y que van en contra de nuestra naturaleza.

Es una lástima que la especie más valorada de todo el Universo, la más hermosa, la más compleja a la vez que más interesante se esté destruyendo a si misma.

Da igual que leas esto. Cerrarás los ojos y seguirás yendo a trabajar, estresándote y, por supuesto, rechazando cualquier oportunidad de ser feliz.

domingo, 2 de enero de 2011

Es 2011

Básicamente este blog en 2011 tiene que dar un giro. Existe desde hace casi 5 años si no me equivoco y he plasmado muchas cosas.
Pero el hablar de mí no es divertido para nadie. Por lo que creo que acabará desapareciendo y quedando solo algunas entradas que considere interesantes y distribuiré esto por categorías de microrelatos para aquello que yo llamaba "paranoias oníricas".

Mientras tanto espero a Andrómeda, lucho por no cansarme y sigo enamorada de Barcelona.
Básicamente mis propósitos de Año Nuevo son los que siempre he hecho: ir hacia delante dándolo todo sacando las fuerzas que tenga para solventar cualquier situación.

Pero poco a poco voy cambiando y soy consciente. Tengo que abrir muchas puertas y cerrar algunas que ya no necesito. No me hace falta que corra el aire.

2010 para mí no ha sido un buen año. Profesionalmente hice un master que de poco me sirvió. Sin embargo, de todo saco algo positivo y es que fui capaz de escribir un guión de largometraje aún sabiendo de mi ausencia de vocabulario rico y mi forma de escribir automática y excéntrica, casi inexplicable. Aún así formé una historia visual. Con sabor a naranja y esencia de locura.
He encontrado un trabajo donde me siento muy a gusto con gente de la que aprendes mucho y es agradable conocer.

Debo dejar de ser una niña. Y creo que esto me costará unos años más. Pero hay algo que no quiero que se escape y es la forma de vivir de ilusiones, de esperanzas y de sueños de duermevela.
Es mi esencia y por mucho que crezca y pasen los años seguirá ahí. A veces como un incendio irremediable otras como una débil llama que está apunto de apagarse.

Y he apuntado tantas cosas que hacer este año...

La más importante es abrir varias ventanas que me dejen respirar.

Feliz año 2011 a todos, de verdad :)